viernes, 5 de agosto de 2016

Contigo adentro

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¡Cómo me derramo cuando entras pleno y profundo dentro de mi humedad! El solo pensarte hace que un cosquilleo me posea entre las piernas y mi cuerpo se estremezca en un vaivén sofocantemente delicioso. Se llenan mis ojos de los recuerdos de nuestros cuerpos entrelazados en guerra erótica, tan brutal y agonizante que me puede y domina. Tú encima, atacándome sin tregua, con lentitud tortuosa. Yo encima, montándote con furor, hasta que se me brotan los gritos de las corridas tan sabrosas que me provocas. Te bautizo con mi agua bendita mientras se me escapan improperios que te suspiro a gritos en tu oίdo. ¡Enloquezco cuando me agarras para enterrarte más aún en mi orgasmo dedicado a tu hermosa erección! Te quiero adentro, muy adentro, hasta que no podamos separarnos jamás, hasta mi infinito, recibiéndote irracional, animal, sin escrúpulos, con el abandono de la entrega descabellada que te cierra aún más los ojos para sentirme toda, sin inhibiciones ni fronteras. Te quiero adentro, mojando la piel de tu dureza hasta sacarte la miel que derramas por mί. Te quiero adentro, una y otra vez, arrebatandome la lógica para sembrar solo tu pasión que me tiene desquiciada y perdida en ti. Allί adentro, en el agujero que te gusta corroer y hurgar hasta encontrar la cúspide del placer, allί te necesito con hambre y sed infinitas. Contigo adentro vivirίa dίa y noche, sin descanso, hasta hacerte incinerar para quemarme yo en esas llamas gloriosas de nuestra lujuria implacable hasta que perdamos el sentido.

Métete en mί...




1827 - 1906
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jueves, 4 de agosto de 2016

¡Cómeme!



Así, así como lo haces, así como me enloquece tu recorrido lascivo en las partes que ni yo me he visto jamás. Asi, así como metes tu lengua traviesa y curiosa en mis pliegues; así como sacas mis jugos desde lo más profundo de mi deseo por ti. Así, así como me arrebatas sin razón y sin peros, furtivo e indecente, perdida toda tu vergüenza porque te controla tu dureza viril como mástil erguido ante la tempestad, sin echarse atrás. Así, así como sabes hacerlo, como aprendiste tan presto y aplicado a lamerme y degustarme mis pezones sedientos de tu boca impía. Así, así como me succionas la lengua y muerdes mis labios con tu intención malévola mientras me suspiras tu aliento en mi boca sin que pueda decir yo palabra alguna más que las maldiciones que lanzo al aire ante la tortura del embriagador placer que me causas. Así, así como exploras mi botón oscuro y prohibido por dentro y por fuera con tu boca hambrienta y soez. Así, así como lo espero yo y como lo quieres tú, siempre.
Así...
Así…
¡Cómeme!




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miércoles, 7 de octubre de 2015

A tu merced


Abriste la puerta de repente. Sabía que vendrías y te esperaba. Ya me habías dicho las ganas que tenías de devorarme y me habías dado instrucciones; que te esperara con la puerta abierta, semidesnuda, de rodillas y con una venda en mis ojos. Te escuché venir, confiada de que eras tú pero con el temor de que podría también ser un extraño. No me moví al escuchar tus pasos acercarse pero mi corazón latía con fuerza. ¿Y si no eras realmente tú? ¿Y si me traías a un batallón para hacerme las cosas sucias que me querías hacer tú? Estaba completamente a tu merced.


Sin decir palabra, comenzaste a toquetearme. No podía anticipar tus movimientos, a ciegas sentía tus manos recorrerme entera con violencia. De un tirón me quitaste la ropa que escaseaba en mi cuerpo y dejé escapar un gemido. Mi piel expuesta tiritaba mientras me lamías, mordías y chupabas cada rincón de carne que encontrabas a tu paso. Así de rodillas me tenías, abusando de mí. Soezmente metiste tus dedos en mi boca y la abriste para meter tu miembro duro en mi garganta hasta que me quitaste el aire. Succioné con hambre cada golpe hasta que dejaste salir una maldición. De repente, me levantaste y tiraste a la cama para meter tu boca en mi sexo mojado hasta que estallé una y otra vez en tu cara. Así, de un jalón me pusiste en cuatro y entraste brutalmente en mí, dándomelo todo, tirando de mi cabello con fuerza para hacerme obedecer. Me dejaste para nuevamente meter tu dedo en mi boca para obligarme a abrirla y continuaste tu azote hasta derramar tu ira cremosa y caliente en mis labios. Saboreé cada pulsación y cada gota viscosa y dulce hasta que se calmó la bestia en ti. Antes de que me quitara la venda de los ojos, te fuiste sin decir palabra. ¿Eras realmente tú?

miércoles, 22 de julio de 2015

Cuando comes mi boca

Me comes la boca, vorazmente, como si fuera tu último bocado o el primero. Pruebas mis suspiros que salen cuando jadeante cortas mi respiración con tus besos violentos, totales, implacables, que se devoran mi saliva, mi lengua y mis labios hinchados. Recorres cada recoveco de mis besos, los cuales te devuelvo sin pensar. Tu boca tan suave y mojada cubre la mía, la escarba y explora con devoción mientras plantas tu lengua en mi lengua hambrienta y curiosa. Dejo escapar un quejido cuando masticas mis labios y yo los tuyos, arrancándome convulsiones que nacen desde mi centro ardiente que se incinera más con cada lamida que me das. Acaricias mi boca con la tuya, espetándome tus suspiros en mi aliento mientras absorbes los míos los cuales intentan devolverme mi aire que te has fumado en cada beso. Me aprisionas con tu cuerpo mostrándome la evidencia de tu lascivia para azotarme otra vez en una embestida de gemidos entrecortados en mi boca hasta que desfallezco y me doy por vencida, pero solo por un instante. Cuando sonríes victorioso, me trago tu risa en un ataque violento a tu boca perversa, poseyéndola con altivez. “Me encanta el sabor de tu boca”, me dices con voz ronca mientras me halas con fuerza hacia ti para continuar tu paso huracanado por mi cuerpo. Terminas en mi boca luego de tragarte hasta la última gota de mi pasión pulsante y mojada, mientras me das a probar mi néctar mezclado con tu saliva, los cuales bebo insaciable. “Viviría para besarte”, me dices. “Yo te dejaría”, respondo entre besos. 

Foto: www.freedigitalphotos.net

domingo, 13 de abril de 2014

¡Pruébame!

Painting: Eve by Anthony Christian
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Prueba mi fruta carnosa y llena de pulpa y miel, lista para derretirse en tu boca. Zigzaguéame con tu lengua serpentina y hazla entrar en mi cavidad palpitante y suplicante de ti. Lléname los ojos de tu mirada furtiva mientras comes mi centro abierto para que disfrutes el festín que te ofrezco. Mírala hincharse de deseo para arroparte entero cuando entres con fuerza empujándote hasta lo más recóndito de mi lujuria. Déjate llevar por el aroma que sale de mi lascivia mientras acaricias tu cara en mi labia mojada y engordecida, y mi clítoris erecto, doliente por encontrar tu boca que lo succiona y lo presiona enviando oleadas de magma a cada rincón de mi cuerpo. Acaricia mi entrepierna con destreza mientras muevo mis caderas al vaivén de tus manos humedeciéndose con la pasión que sale inevitable de mi ardiente sexo. Lleva tus manos a tu boca y a la mía para limpiarlas y probar de este elixir que devoras feroz. Mete tus dedos en mí para sacarme los orgasmos que te guardo y te regalo en gritos y pulsaciones de riachuelos que salen a tu encuentro. Bebe de mí sorbo a sorbo comiéndote cada palpitar, cada marejada, cada grito que me arrancas desde lo más profundo de mi ser. Tócamela como siempre y como nunca has tocado a nadie. Tócamela y poséela porque es tuya.

domingo, 23 de febrero de 2014

ORGASMOS AL TANGO

freedigitalphotos.net

Lo vi a través de la bruma de la noche, en el estudio de baile en el cual practicaba. Allí estaba ensimismado en sus pensamientos, dictándole a su cuerpo la próxima pieza musical que bailaría. Movía sus caderas tenuemente, casi de manera imperceptible y yo lo miraba sin que él me viera, estudiándolo como leona a la gacela; él tentándome sin saberlo con su ingenua ausencia a su entorno. Sigilosamente me le acerqué sin que él se diera cuenta. Lo seguí con la mirada mientras mi boca se hacía agua al igual que mi entrepierna. Mordí mis labios saboreándome temprano el momento de mi victoria sobre él, el momento en el que acecharía y pondría mis manos, mis uñas, mi lengua y mis dientes sobre su piel sutilmente cubierta por el rocío de su sudor. Sentí cómo se me hinchaba el sexo, cosquilleándome de doloroso placer por la lujuria de tenerlo que se agrandaba más y más con cada paso. Finalmente lo sorprendí en un susto callado que hizo temblar su cuerpo y abruptamente poner su mirada sobre mí. Vio en mi mirada que quería el abrazo de su baile, el baile que comenzaría con la ropa puesta y terminaría con los dos en el infierno de ser uno, él dentro de mí y yo estallando incesantemente en él, sin compasión. Comenzamos a mover nuestros cuerpos con las miradas clavadas en nuestros ojos los cuales veían más allá de la música. Soezmente, le recorrí el cuerpo con mis dedos hasta que toqué la protuberancia de su pantalón hinchado y dejó salir un gemido como si le doliera el alma. Le apreté su erección fuertemente para que supiera que a eso venía y que lo quería ahora. Me atacó salvajemente, halándome el pelo y clavando su boca en la mía, mientras me rasgó el vestido con la desesperada impaciencia del deseo que ya no podía contener. Se comió mis senos con hambre siniestra, mordió mi piel en su descenso hacia mi fruta jugosa y me merendó con ansias hasta que me derramé en su cara. Con una sonrisa mojada de mí, me miró desde mi entrepierna y subió de súbito para mostrarme su filosa arma carnosa y dura, la cual metí a mi boca para tragarme hasta el último centímetro de su ser. Sus gruñidos y maldiciones me hicieron degustar su miembro duro aún más hasta que tiró de mi pelo para arrancarse de mi boca solo para ponerme en posición que le permitiera entrar en mí sin piedad. Su entrada fue gloriosa y cada golpe me hacía estallar en centellas mojadas que lo recorrían todo, como tributarios de un riachuelo sin cauce en su piel. Intercambiamos todos nuestros fluidos en besos, mordidas, mis corridas y la de él y unimos nuestras voces en los gritos del clímax al que llegamos juntos. Al ritmo de nuestra respiración agitada tocaba el tango. Y al ritmo del tango sucumbimos al éxtasis.

sábado, 25 de enero de 2014

Orgasmo a ciegas



 
 
Llegó y formamos conversación trivial; que si el clima, su vida, la mía y todo lo que había pasado desde la última vez que hablamos. Yo estaba preparada para seducirlo a pesar de que él ya me había dicho lo que quería: idolatrarme como diosa divina, verme en medias que cubrieran mis piernas y llegaran hasta mis caderas, encontrarme con calzado sexy y que fuera reina en su cara. Cuando llegó estaba como lo recordaba; alto y fornido, con su sonrisa exacta de siempre y los ojos verdes brillando como el sol de afuera haciendo contraste con su cabello azabache. Planifiqué todas las tácticas para desarmarlo aún más de lo que estaba. Sabía que yo era su dueña, que se moría por tenerme; pero yo quería más. Quería que se muriera por mí, que suplicara por más, que de una vez y por todas supiera que no habría jamás otra que lo llevara al éxtasis como yo. Quería ser eterna en su mente y en su cuerpo tatuado de mi pasión y engravado de mis besos, mis uñas y mis dientes.

Comencé a tocarlo suavemente para despertar su piel. Le rocé con mi cuerpo haciéndolo despertar y gemir cada vez que me sentía acercarme a él. Enterré mis dedos en su piel a través de su ropa antes de meter mis manos bajo su camisa. En su pecho fuerte pude sentir la dureza de sus pezones los cuales pellizqué a la vez que él dejaba salir un gemido lastimero y profundo. Continuamos danzando nuestros cuerpos con erotismo y sentía las pulsaciones de su pene erecto el cual intentaba enterrarme a través de la ropa. Lo despojé de sus vestiduras lentamente, tan lento que se convirtió en una tortura que acrecentó su lujuria. Al deslizar su pantalón hacia abajo vi su miembro mirándome con intensidad y sentí deseos de tenerlo en mi boca. Le ordené que me quitara mi vestido rojo lo cual hizo con manos torpes y dedos temblorosos y al ver mi corset negro dejó escapar una maldición.


Le puse la venda en los ojos y lo tiré en mi cama. Luego de recorrerle el cuerpo con mi boca y mis manos le metí mi pie de improvisto en la boca. Al darse cuenta, lo agarró con fuerza y entre gemidos, lamidos, mordidas y chupadas se hartó del festín de mis dedos. Sin hablar y sin que él supiera lo que pasaría luego me le senté en la cara. Su sorpresa la expresó en maldiciones y alaridos mientras me comía toda al rítmico vaivén de mis caderas. Su lengua tropezaba con mi ropa interior la cual aún llevaba puesta y nunca me quité. Tuvo que lamerme y morderme a través de la tela suave y los encajes pero podía sentir su lengua intrépida mojándome la entrepierna y tratando de meterse entre mi ropa ya humedecida con mi excitación. Al bajarme de su rostro mojado de su saliva y mis jugos lo penetré con mis dedos mientras que con mi otra mano lo masturbaba. Sus rugidos y alaridos cortaban su respiración agitada mientras movía sus caderas para sentirme más. En un grito dejó salir su esencia blanca y espesa al temblor de su cuerpo entero. ¡Su orgasmo fue fuera de este mundo! Las pulsaciones en su pene y los tremores de su cuerpo murieron lentamente después de 10 minutos cuando sucumbió a su ensueño. Y la diosa sonrió y durmió con él.

miércoles, 10 de abril de 2013

Lloviendo sobre mojado

Bodyscape by Mike Crawley www.obsessionart.com
 
Ese olor a tierra mojada te trae a mí. Ese afrodisíaco aroma del lodo, mezclado con las yerbas mojadas y las rosas salpicadas de lluvia y rocío, me encienden la piel de tu recuerdo. Quiero revolcarme con el musgo frío y dejar que el aguacero se funda con lo mojado de mi vulva ardiente, a ver si se me enfrían un poco las ganas de tenerte hoy. Miro la lluvia caer desde adentro y me toco mi entrepierna suplicante mientras veo los riachuelos correr despavoridos así como salgo de mí en agua hirviendo de excitación recordándote. La lluvia me excita, me incita a dejarme llevar, prende fuego en mi labia y la hincha de recuerdos y lamidas de mis dedos curiosos que te piensan y te tatúan en mi humedad. El olor a fango se une con el olor de mi sexo y viajan por el aire, juntos en duelo erótico, danzando en cadencioso ritmo que vuela por los éteres para llegar a ti. Mi pensamiento se borra y mi cuerpo te desea con frenesí, con locura, con lluvia, con viento; como tempestad, buscando la pelea de nuestros cuerpos perdidos y ganados y olvidados y vencidos; muertos y desiertos, lánguidos y erectos, en dicotomía inconclusa como la lluvia y el suelo. Llueve y me nace el fuego entre las piernas que solo tú puedes apagar con tu corrida.

martes, 15 de enero de 2013

Tu castigo


Te castigaré sin piedad, cabalgándote como fiera indomable dominándote entero, comiendo tus carnes sudadas y olientes a lujuria y deseo antiguo, desde tiempos inmemorables. Me abriré ante ti para que veas mi gloria completa, en manjar ante tus ojos, para que se te vaya el aliento y se nuble tu mente con el deseo imparable que intentas aguantar. Meceré mis caderas para ti, y verás cómo te monto, cómo mi vagina sudorosa se traga a tu pene exaltado, grande y vigoroso en mi honor y para mí. Me escucharás gemir mientras me meso en tu falda y te doy a comer mi pecho; mis pezones duros y elevados a tu boca que me ataca violenta, intentando tragarte mis senos llenos y gloriosos a golpes con tu lengua que me hace gritar suspiros ahogados de placer.  Me arrodillaré delante de ti para comer mis jugos de tu firme erección que no esconde su deseo por más y te sentiré estremecer mientras te degusto cada milímetro de arriba a abajo. Comeré tus frutas colgantes y tan jugosas, mientras acaricio tu dureza hasta enloquecerte y mis ojos estarán plantados en los tuyos con descaro. Haré lo que quiera contigo y tú estarás a mi merced, vagabundo, pobre diablo, perdido y queriendo solo encontrar tu alivio, tu sustento y tu cobija dentro de mí. Te cabalgaré hasta llevarte al oasis de lamentos, chorros y palpitaciones al unísono hasta el silencio.

lunes, 7 de enero de 2013

Esperando


Se me sube la temperatura, me suda la piel, se me hace agua la boca, y se me hincha mi clítoris anticipando tu llegada y nuestro encuentro. Antes de que llegues, ya me habré tocado en tu nombre, estaré lista para ti, resbalosa y mojada como te gusta encontrarme cuando metes tu mano insolente en mi vulva hinchada de deseo. Vas a besarme como un loco desquiciado mientras me quitas la ropa lentamente, besándome cada espacio que quede expuesto a tu boca inquieta, atrevida y hambrienta. Halarás mi cabello en símbolo de dominancia y mis gemidos te alimentarán tu lujuria que ya no te cabe en tu pantalón. Te comerás mis pezones y me torturará tu lengua en ellos, enviándome oleadas de placer a mi centro que ya quiere tragarte y desgastarte. Me aferraré a tu cuello para no permitirte abandonar mi pecho, mientras mis dedos frotan la dureza de mi clítoris enfermo de ganas y lascivia por ti. Te daré a comer mis dedos llenos de mí, embarrados de la locura que me enciendes, envueltos en ese olor que sigues sediento. Abriré mis piernas para que comas y tragues de mí sin límites, hasta llenarte toda tu cara de mis pulsaciones que corren como río inundado. Insaciable, te daré mi yo más bajo y primitivo por horas hasta que caigamos rendidos sin consciencia para luego levantarte de tu ensueño y volver por más. 

Photo: Veronika 2 by Stephen Perry www.obsessionart.com 

viernes, 4 de enero de 2013

En mi sexo ardiente


Exhaustion by Mick Payton www.obsessionart.com


Sin poderlo evitar, mis recuerdos se unen al pasado que nos quemó incandescente como llamarada tempestuosa y ardiente. Me moja el deseo de tenerte nuevamente en mi boca, en mi piel, en mi pecho, en mi entrepierna que se moja indomable e inquieta buscando ser llenada en pleno por tu firme hombría que me mata a golpes, maldiciones y gritos. Me pruebo mis jugos que salen al encuentro de tu recuerdo y mis dedos se llenan de tus residuos que aún dentro de mí moran y danzan unidos a mi esencia pura. Aprieto mi carne en el frenesí que me arrebata voraz consumiéndome de ganas por traerte a mi cuerpo una y otra vez hasta morir los dos al final del mundo. Recorro los caminos que construyeran tus manos, tus dedos, tu boca y tu lengua sabia cuando me soplabas tu vida y me succionabas la mía; cuando te lo di todo sin reparos, ni tiempo, ni espacio, ni esperas, ni reservas. Mi cuerpo todo se levanta a esperarte en el placer solitario de mis manos en mi sexo ardiente y palpitante por ti.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Mi Deseo...


Hands by Martin Toyé: www.obsessionart.com
 
Te asaltaría insospechado; te atacaría en tu sueño arrebatándote la paz como lo haces tú en mis fantasías de brutal asalto tempestuoso, carnal, total y absolutamente salvaje, como fiera devorando la última carne ante la hambruna más cruel. Te arrebataría el sueño, como lo haces tú con el mío, al estar tan lejos de mi pecho que se levanta duro y agitado consolándose con lo estrujadas de mis caricias que te llaman y llevan tu nombre. Iría al infierno mismo y te llevaría conmigo encendido en magma y lava; rodando caliente por tu cuerpo, castigándolo a latigazos de lamidas y mordiscos mientras entierras tus manos entre mis piernas que se abren ante ti con la única protesta de los gemidos que me arranca el placer. Te quemaría infernal en la danza de sudores, besos, alaridos y maldiciones de tu cuerpo sobre el mío, del mío sobre el tuyo, los dos uno sin saber dónde comienzo y dónde terminas, en un desafío de vida o muerte quitándonos la vida el uno al otro, impíos. Te calcinaría dejándote dibujado el estupor de la incredulidad del placer que te provoco, incinerándote en la cumbre de lo más profundo del éxtasis que jamás hayas conocido.  Te asaltaría ahora, sin que puedas detenerme.

martes, 18 de diciembre de 2012

Hambre de Ti


Me levanté hoy lamiéndome las ganas, sintiendo este escozor que me despierta del sueño mojado en el cual me envuelve mi inconciencia en la cual eres protagonista de mi lascivia y que se palpa y se siente al amanecer palpitando de deseo por ti. Mi piel se eriza al pensarte, recreando el roce de mis sábanas tu cuerpo tendido sobre mí y penetrándome con fuerza. No puedo evitarle a mis manos que me recorran en mímica de tus caricias sobre mi piel, las cuales recuerdo con insistencia pendenciera y que encuentren el ápice de mi deseo furtivo, sufrido y placentero que se endurece entre mis piernas. Muerdo mis labios al pensar en los tuyos sobre los míos y mi lengua busca encontrar la tuya para degustarla y encender aún más este deseo voraz. Hoy me levanté contigo en la mente y en mi cuerpo lanzándote quejidos en cada pulsación estremecedora que me provocas al pensarte devorar mi carne que aún huele y sabe a ti. Hoy abrí mis ojos al recuerdo de tu pasión devastadora y al dolor agónico de este éxtasis que no se me va de cada poro en el cual sembraste tus lágrimas, tu sudor, tu saliva y tu semen. Hoy me desperté con hambre de ti…

miércoles, 27 de junio de 2012

Hinchada

My Study of Coral by Anthony Christian
Se me hincha el deseo nada más de pensarte. Traerte a mis ojos en mis fantasías contigo me llena de lascivia y liviandad, me hace querer desnudarme ante tu mirada en llamas y entregarme a ti para que me absorbas como el desierto al agua. Tus imágenes en mi mente me hacen llevarme las manos a mi entrepierna que palpita de deseo ansiando tus dedos, tu boca y tu ápice afilado como espada. Imagino el roce de nuestros cuerpos desnudos y llenos de sudor, compartiendo besos, caricias, gemidos, latidos, alientos, gritos, maldiciones y clamores a Dios en el sube-y-baja y entra-y-sale de nuestra locura. Te veo en mi mente, desnudo ante mí, tomándome seguro y yo entregándome sin resistencia. Te veo perdiendo la razón hasta que se te olvide tu nombre, quiénes somos, dónde estamos y por qué y cómo llegamos allí. Veo los susurros soeces que quiero suspirar en tu oído y en tus labios mientras haces un esfuerzo por no estallar de la excitación que te domina. Me veo montada en ti triunfal, tragándome con mi vulva carnosa y empapada tu hombría altanera, mojándote indecente e indomable, convertida en ramera y diosa para poseerte entero. Te veo clavándome feroz para matarme estas ganas que no cesan y que crecen salpicadas de dulce y mojada agonía mientras me azotas con tu látigo verdugo. Me imagino frotándome mi hinchazón contigo mientras me martillas el placer por dentro llenando mi boca de tu saliva y de tu respirar con tus besos. Se me hincha todo al pensarte…

martes, 5 de junio de 2012

Tu olor


Reconozco tu olor, ese olor que me provoca morderte y meterte mis dedos en tu piel y enterrarte mis gemidos en tu boca entreabierta y jugosa. Ese olor me hace resbalar de viscosidad que se sale de mi vagina como evidencia cristalina del deseo tan persistente que me provocas. Tu olor me endurece mis pezones y me lleva mis dedos a ellos para azotarlos como tú lo haces con tus manos y tu boca torturantes, insistentes, sabias, tan expertas en hacerme danzar y cantar himnos sagrados y eróticos en de un mundo bajo y divino. Tu olor me hace olvidar quién soy y dónde estoy y me obliga a llevar mis manos a mi clítoris que ya con tu olor se hincha y se para inquieto buscando alivio a su angustia con tus manos o las mías. Tu olor se me queda entre las sábanas y me hace rozarme la pasión con ellas, convertida en diosa y en cortesana vestida de gloria y de pecado llevándome al infierno mismo y elevándome al paraíso que tiene tu cara, tu nombre y tu cuerpo. Tu olor me destruye y me crea nueva, me saca la bestia irracional que solo quiere comer, chupar, beber y masturbarse con tu carne hostil y atrevida. Tu olor me marea y me desmaya hasta llevarme a la sinrazón pura del más exquisito y quejumbroso deseo. Tu olor me duerme la señora y me hace prostituta sagrada en el más sacrosanto y diabólico acto carnal en tu piel.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Nuestras ganas

Erotic Oil Sketch 04-Original Erotic Sketch in Oils on Panel by Cuinn Tessant.


Como niños, nuestro curiosear constante por encontrarnos y descubrirnos temprano y sin prisa nos acerca sin prestarle atención a la conciencia o la lógica. Como presos a punto de su liberación, nuestra mente no cesa de excitarse por el encuentro furibundo en la llamarada intensa de nuestras pieles destellando pasión y llamándose de lujuria empecinada. Como bestias hambrientas, nuestro instinto ha despertado voraz y descontrolado, ansiando comer, chupar, lamer, probar, masticar, tragar y fisgar las carnes mojadas que entran y salen, que vienen y van, que se levantan y se acuestan con avaricia ante la más mínima provocación de nuestras fantasías en las cuales nadamos en el placer los dos. Como huracán impredecible, despertamos al deseo de arrebatar, aplastar y hacer estragos en nuestras pieles afuera y adentro y de llover saliva, lágrimas y almíbar en cada poro de nuestra desnudez soñada y añorada. Como mar embravecido, en el momento oportuno nos volcaremos uno contra el otro, como orilla y ola; fuertes, implacables, impíos, arrebatándonos todo y dejándonos abatidos y con una sonrisa que se levanta triunfante de los escombros de la más placentera destrucción. Como víctimas de un hambre dolorosa, nos comeremos nuestros alientos, beberemos nuestros gemidos y alimentaremos nuestro centro quejumbroso con tu humedad y la mía una y otra vez hasta que hayamos caído tendidos convertidos en nada y en uno.

domingo, 27 de mayo de 2012

En tu mente

Source: http://www.obsessionart.com/product.asp?currency=USD&cat_id=PHO&pf_id=MOFO_MOFO069&jump=84
Me acerco y por encima de tu ropa veo tu punta ancha, grande, hinchada, latiendo, queriendo estallar cuando sientes mi presencia en tu entorno.  Siento cómo aguantas las ganas y te muerdes los labios, dejando escapar una maldición gruñida entre dientes al escucharme acercarme a tu espacio.  Sé cómo se endurecen tus testículos libidinosos los cuales con disimulo, rozas con tu pantalón intentando frotarte un poco tu erección que crece cada segundo al olerme cerca.  Veo cómo suda tu frente y se dilatan tus pupilas cuando miras en tu mente nuestros cuerpos entrelazados en un choque mortal y cadencioso.  Sé cómo se llena de saliva tu boca al querer besarme cada milímetro de mi piel tan apetecible para ti.  Veo cómo tu pecho se levanta ante cada bocanada  de aire de tu respiración que se agita con cada mirada, cada palabra, cada gesto que se escapa de mi cuerpo que desvistes sin quitarme la ropa.  Siento cómo te vuelves bestia irracional queriendo poseerme de un salto obviando las circunstancias y dándole rienda suelta a tu instinto que quiere unir tu sexo con el mío también ya empapado de deseo por ti.  Sé que puedes oler mi pasión que se crece y se hincha placentera entre mis piernas y te busca con vehemencia.  Escucho cómo se enronquece tu voz y se vuelve grave; cómo casi se silencia en jadeos por falta de aire y casi deja escapar los gemidos que saldrían de tu boca si me siento en tu sexo ya hecho tronco grueso y duro.   Sé que te imaginas mis jugos corriendo por tu miembro erecto, haciéndolo fulgurar y hervir de angustioso placer.  Sé que tu furtiva lujuria me planta encima de ti con mi labia arropando y succionando tu erección haciéndote perder el raciocinio y la conciencia. Veo que hasta puedes sentir cómo me derramo en tu centro con mis jugos calientes, quemándote la piel tal cual como lo imaginas cuando me piensas encima de ti meciéndome demente, gritando, llorando y riendo en quejas de éxtasis al sentir cómo me raspas mi lujuria en lo más profundo de mí y me vuelves loca irracional queriendo eternizar nuestra unión de total y absoluta concupiscencia.  Sé que miras mi escote y te ves allí tirado en mis pechos, muerto después de haberme dado el rugido glorioso de tu clímax.

sábado, 19 de mayo de 2012

¡Cómeme!


Cómemela hasta que me haga agua en tu boca. Cómemela hasta que se te derrita mi pasión en tus labios, corriéndote por la cara, inundándote tus labios abiertos para saborearme y acariciarme con tu lengua intrépida. Mordisquea mi labia y encuentra mi clítoris hinchado y alerta esperando tu boca jugosa y atrevida; chúpalo con ganas como queriendo arrancarlo de mi ser; mójalo y siéntelo cómo se alza para encontrarte y bailotear en tu boca. Abre grande tu boca para metértela y movértela frotándome en ti dejándote mi estela viscosa y olorosa a mi sexo hidalgo. Mírala cómo se abre ante tu boca abierta y ante tu lengua que sale a su encuentro. Oye cómo me arrancas los gemidos ante los chasquidos que hace tu boca contra mi centro desbordado e incinerado de la lascivia que me causas. Mírala antes de comerla; mira la fruta que has te tragar entera, pulposa, madura, lista para tu caricia erótica en tu cavidad suplicante. Ruégame que te la dé sin reparos, ahora; dime que no puedes esperar a saborearme y a que me corra en tu garganta. ¡Trágame! Llénate de mí y recibe el azote de cada palpitación que me sacas con tu succión insistente e inexorable. Cómeme como si tu vida dependiera de mí. Cómeme como si fuera tu más adictivo alimento. Cómeme hasta que se me salga la vida mojada en el último suspiro.

martes, 15 de mayo de 2012

Cuestión de tiempo


Lo nuestro era inevitable. Miradas lascivas por encima de la ropa desnudando nuestros cuerpos con la lujuria que vivía en nuestras mentes desde el primer instante en que nos vimos. La estática acariciándonos la piel ante el sonido de nuestras voces al saludarnos casualmente callando el deseo. El choque de tu pecho y el mío al abrazarnos en amistad con la complicidad de la lascivia que no admitíamos. Tu voz que hace a mi entrepierna mojada y tiritante. Mi voz que hace a tu miembro erguirse callado apretándose en contra de tu pantalón. Mis pezones endureciéndose ante el roce de tus ojos puestos en ellos con disimulo y un aire de descaro. La sangre corriendo recia por tus venas ante la visión de mi piel expuesta paseándose por tu deseo. Las noches de palabras no dichas y fantasías apagadas por el azote de nuestras manos, tú en tu habitación y yo en la mía. Las horas bajas en la cuales te mojaste las manos con tu semen corriendo caliente pensándome, imaginándome comerte tu miembro duro y ardiente, imaginándome montarte como demente en una cabalgata hacia el infierno mismo. Las horas silentes en las cuales me mojé las manos frotándome con furia jadeante de placer, buscando con mis dedos la sensación de tu entrada tempestuosa en mí, apretándome los dedos con las pulsaciones que me hacían gritar tu nombre al llevarme al orgasmo imaginándote dentro de mí. Sí, lo nuestro era cuestión de tiempo hasta que el deseo le ganara a nuestra resistencia teñida de lo indecoroso de nuestro morbo, creciente, caliente, energizante y vivo. Ahora, sin vergüenza, me desnudo ante ti. ¡Tómame!

sábado, 12 de mayo de 2012

Mastúrbame!

Desliza tus dedos entre mi labia y pruébame. Siente mi deseo suplicante ti. Palpa la evidencia de lo que provocas en mi cuerpo; métete dentro y sé el barómetro que mide mi pasión. Siente con tus dedos el furor que me seduce de ti y llévalos a tu boca curiosa por probarme. Lleva tus dedos a tus labios y mezcla mi néctar con tu saliva que inunda tu boca desesperada por comerme. Dame de beber tu saliva envuelta con el sudor de mi femeneidad; busca mi miel entre mis piernas y llévala a mi boca con tus manos. Después, bebe de mi boca mi saliva y mi sabor. Saboreemos juntos mi elixir que se impregna en tus dedos cuando buscas mi entrepierna con curiosidad e insolencia. Llena tus manos de mi almíbar y no te detengas hasta encontrar la fuente que de mí emana cuando estallo a tu toque y tus caricias, y luego, llévalas a tu boca para embriagarte conmigo compartiendo el zumo que sabe a mí y que te embriaga y te puede. Mete tus dedos en mí, profundo, y no hagas caso a mis lamentos ni a mi resistencia fingida. Siente cómo me dueles y deja que haga de tus dedos prisioneros en mi palpitar. Siente cómo envuelvo tus dedos en cada pulsación y los sacudo con furia. Luego, quiero probar y comer de tus dedos uno a uno para limpiarlos y borrar la mancha y el olor de mi bálsamo que te quema los dedos, los labios, la piel y tu existencia toda.
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