miércoles, 19 de diciembre de 2012

Mi Deseo...


Hands by Martin Toyé: www.obsessionart.com
 
Te asaltaría insospechado; te atacaría en tu sueño arrebatándote la paz como lo haces tú en mis fantasías de brutal asalto tempestuoso, carnal, total y absolutamente salvaje, como fiera devorando la última carne ante la hambruna más cruel. Te arrebataría el sueño, como lo haces tú con el mío, al estar tan lejos de mi pecho que se levanta duro y agitado consolándose con lo estrujadas de mis caricias que te llaman y llevan tu nombre. Iría al infierno mismo y te llevaría conmigo encendido en magma y lava; rodando caliente por tu cuerpo, castigándolo a latigazos de lamidas y mordiscos mientras entierras tus manos entre mis piernas que se abren ante ti con la única protesta de los gemidos que me arranca el placer. Te quemaría infernal en la danza de sudores, besos, alaridos y maldiciones de tu cuerpo sobre el mío, del mío sobre el tuyo, los dos uno sin saber dónde comienzo y dónde terminas, en un desafío de vida o muerte quitándonos la vida el uno al otro, impíos. Te calcinaría dejándote dibujado el estupor de la incredulidad del placer que te provoco, incinerándote en la cumbre de lo más profundo del éxtasis que jamás hayas conocido.  Te asaltaría ahora, sin que puedas detenerme.

martes, 18 de diciembre de 2012

Hambre de Ti


Me levanté hoy lamiéndome las ganas, sintiendo este escozor que me despierta del sueño mojado en el cual me envuelve mi inconciencia en la cual eres protagonista de mi lascivia y que se palpa y se siente al amanecer palpitando de deseo por ti. Mi piel se eriza al pensarte, recreando el roce de mis sábanas tu cuerpo tendido sobre mí y penetrándome con fuerza. No puedo evitarle a mis manos que me recorran en mímica de tus caricias sobre mi piel, las cuales recuerdo con insistencia pendenciera y que encuentren el ápice de mi deseo furtivo, sufrido y placentero que se endurece entre mis piernas. Muerdo mis labios al pensar en los tuyos sobre los míos y mi lengua busca encontrar la tuya para degustarla y encender aún más este deseo voraz. Hoy me levanté contigo en la mente y en mi cuerpo lanzándote quejidos en cada pulsación estremecedora que me provocas al pensarte devorar mi carne que aún huele y sabe a ti. Hoy abrí mis ojos al recuerdo de tu pasión devastadora y al dolor agónico de este éxtasis que no se me va de cada poro en el cual sembraste tus lágrimas, tu sudor, tu saliva y tu semen. Hoy me desperté con hambre de ti…

miércoles, 27 de junio de 2012

Hinchada

My Study of Coral by Anthony Christian
Se me hincha el deseo nada más de pensarte. Traerte a mis ojos en mis fantasías contigo me llena de lascivia y liviandad, me hace querer desnudarme ante tu mirada en llamas y entregarme a ti para que me absorbas como el desierto al agua. Tus imágenes en mi mente me hacen llevarme las manos a mi entrepierna que palpita de deseo ansiando tus dedos, tu boca y tu ápice afilado como espada. Imagino el roce de nuestros cuerpos desnudos y llenos de sudor, compartiendo besos, caricias, gemidos, latidos, alientos, gritos, maldiciones y clamores a Dios en el sube-y-baja y entra-y-sale de nuestra locura. Te veo en mi mente, desnudo ante mí, tomándome seguro y yo entregándome sin resistencia. Te veo perdiendo la razón hasta que se te olvide tu nombre, quiénes somos, dónde estamos y por qué y cómo llegamos allí. Veo los susurros soeces que quiero suspirar en tu oído y en tus labios mientras haces un esfuerzo por no estallar de la excitación que te domina. Me veo montada en ti triunfal, tragándome con mi vulva carnosa y empapada tu hombría altanera, mojándote indecente e indomable, convertida en ramera y diosa para poseerte entero. Te veo clavándome feroz para matarme estas ganas que no cesan y que crecen salpicadas de dulce y mojada agonía mientras me azotas con tu látigo verdugo. Me imagino frotándome mi hinchazón contigo mientras me martillas el placer por dentro llenando mi boca de tu saliva y de tu respirar con tus besos. Se me hincha todo al pensarte…

martes, 5 de junio de 2012

Tu olor


Reconozco tu olor, ese olor que me provoca morderte y meterte mis dedos en tu piel y enterrarte mis gemidos en tu boca entreabierta y jugosa. Ese olor me hace resbalar de viscosidad que se sale de mi vagina como evidencia cristalina del deseo tan persistente que me provocas. Tu olor me endurece mis pezones y me lleva mis dedos a ellos para azotarlos como tú lo haces con tus manos y tu boca torturantes, insistentes, sabias, tan expertas en hacerme danzar y cantar himnos sagrados y eróticos en de un mundo bajo y divino. Tu olor me hace olvidar quién soy y dónde estoy y me obliga a llevar mis manos a mi clítoris que ya con tu olor se hincha y se para inquieto buscando alivio a su angustia con tus manos o las mías. Tu olor se me queda entre las sábanas y me hace rozarme la pasión con ellas, convertida en diosa y en cortesana vestida de gloria y de pecado llevándome al infierno mismo y elevándome al paraíso que tiene tu cara, tu nombre y tu cuerpo. Tu olor me destruye y me crea nueva, me saca la bestia irracional que solo quiere comer, chupar, beber y masturbarse con tu carne hostil y atrevida. Tu olor me marea y me desmaya hasta llevarme a la sinrazón pura del más exquisito y quejumbroso deseo. Tu olor me duerme la señora y me hace prostituta sagrada en el más sacrosanto y diabólico acto carnal en tu piel.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Nuestras ganas

Erotic Oil Sketch 04-Original Erotic Sketch in Oils on Panel by Cuinn Tessant.


Como niños, nuestro curiosear constante por encontrarnos y descubrirnos temprano y sin prisa nos acerca sin prestarle atención a la conciencia o la lógica. Como presos a punto de su liberación, nuestra mente no cesa de excitarse por el encuentro furibundo en la llamarada intensa de nuestras pieles destellando pasión y llamándose de lujuria empecinada. Como bestias hambrientas, nuestro instinto ha despertado voraz y descontrolado, ansiando comer, chupar, lamer, probar, masticar, tragar y fisgar las carnes mojadas que entran y salen, que vienen y van, que se levantan y se acuestan con avaricia ante la más mínima provocación de nuestras fantasías en las cuales nadamos en el placer los dos. Como huracán impredecible, despertamos al deseo de arrebatar, aplastar y hacer estragos en nuestras pieles afuera y adentro y de llover saliva, lágrimas y almíbar en cada poro de nuestra desnudez soñada y añorada. Como mar embravecido, en el momento oportuno nos volcaremos uno contra el otro, como orilla y ola; fuertes, implacables, impíos, arrebatándonos todo y dejándonos abatidos y con una sonrisa que se levanta triunfante de los escombros de la más placentera destrucción. Como víctimas de un hambre dolorosa, nos comeremos nuestros alientos, beberemos nuestros gemidos y alimentaremos nuestro centro quejumbroso con tu humedad y la mía una y otra vez hasta que hayamos caído tendidos convertidos en nada y en uno.

domingo, 27 de mayo de 2012

En tu mente

Source: http://www.obsessionart.com/product.asp?currency=USD&cat_id=PHO&pf_id=MOFO_MOFO069&jump=84
Me acerco y por encima de tu ropa veo tu punta ancha, grande, hinchada, latiendo, queriendo estallar cuando sientes mi presencia en tu entorno.  Siento cómo aguantas las ganas y te muerdes los labios, dejando escapar una maldición gruñida entre dientes al escucharme acercarme a tu espacio.  Sé cómo se endurecen tus testículos libidinosos los cuales con disimulo, rozas con tu pantalón intentando frotarte un poco tu erección que crece cada segundo al olerme cerca.  Veo cómo suda tu frente y se dilatan tus pupilas cuando miras en tu mente nuestros cuerpos entrelazados en un choque mortal y cadencioso.  Sé cómo se llena de saliva tu boca al querer besarme cada milímetro de mi piel tan apetecible para ti.  Veo cómo tu pecho se levanta ante cada bocanada  de aire de tu respiración que se agita con cada mirada, cada palabra, cada gesto que se escapa de mi cuerpo que desvistes sin quitarme la ropa.  Siento cómo te vuelves bestia irracional queriendo poseerme de un salto obviando las circunstancias y dándole rienda suelta a tu instinto que quiere unir tu sexo con el mío también ya empapado de deseo por ti.  Sé que puedes oler mi pasión que se crece y se hincha placentera entre mis piernas y te busca con vehemencia.  Escucho cómo se enronquece tu voz y se vuelve grave; cómo casi se silencia en jadeos por falta de aire y casi deja escapar los gemidos que saldrían de tu boca si me siento en tu sexo ya hecho tronco grueso y duro.   Sé que te imaginas mis jugos corriendo por tu miembro erecto, haciéndolo fulgurar y hervir de angustioso placer.  Sé que tu furtiva lujuria me planta encima de ti con mi labia arropando y succionando tu erección haciéndote perder el raciocinio y la conciencia. Veo que hasta puedes sentir cómo me derramo en tu centro con mis jugos calientes, quemándote la piel tal cual como lo imaginas cuando me piensas encima de ti meciéndome demente, gritando, llorando y riendo en quejas de éxtasis al sentir cómo me raspas mi lujuria en lo más profundo de mí y me vuelves loca irracional queriendo eternizar nuestra unión de total y absoluta concupiscencia.  Sé que miras mi escote y te ves allí tirado en mis pechos, muerto después de haberme dado el rugido glorioso de tu clímax.

sábado, 19 de mayo de 2012

¡Cómeme!


Cómemela hasta que me haga agua en tu boca. Cómemela hasta que se te derrita mi pasión en tus labios, corriéndote por la cara, inundándote tus labios abiertos para saborearme y acariciarme con tu lengua intrépida. Mordisquea mi labia y encuentra mi clítoris hinchado y alerta esperando tu boca jugosa y atrevida; chúpalo con ganas como queriendo arrancarlo de mi ser; mójalo y siéntelo cómo se alza para encontrarte y bailotear en tu boca. Abre grande tu boca para metértela y movértela frotándome en ti dejándote mi estela viscosa y olorosa a mi sexo hidalgo. Mírala cómo se abre ante tu boca abierta y ante tu lengua que sale a su encuentro. Oye cómo me arrancas los gemidos ante los chasquidos que hace tu boca contra mi centro desbordado e incinerado de la lascivia que me causas. Mírala antes de comerla; mira la fruta que has te tragar entera, pulposa, madura, lista para tu caricia erótica en tu cavidad suplicante. Ruégame que te la dé sin reparos, ahora; dime que no puedes esperar a saborearme y a que me corra en tu garganta. ¡Trágame! Llénate de mí y recibe el azote de cada palpitación que me sacas con tu succión insistente e inexorable. Cómeme como si tu vida dependiera de mí. Cómeme como si fuera tu más adictivo alimento. Cómeme hasta que se me salga la vida mojada en el último suspiro.

martes, 15 de mayo de 2012

Cuestión de tiempo


Lo nuestro era inevitable. Miradas lascivas por encima de la ropa desnudando nuestros cuerpos con la lujuria que vivía en nuestras mentes desde el primer instante en que nos vimos. La estática acariciándonos la piel ante el sonido de nuestras voces al saludarnos casualmente callando el deseo. El choque de tu pecho y el mío al abrazarnos en amistad con la complicidad de la lascivia que no admitíamos. Tu voz que hace a mi entrepierna mojada y tiritante. Mi voz que hace a tu miembro erguirse callado apretándose en contra de tu pantalón. Mis pezones endureciéndose ante el roce de tus ojos puestos en ellos con disimulo y un aire de descaro. La sangre corriendo recia por tus venas ante la visión de mi piel expuesta paseándose por tu deseo. Las noches de palabras no dichas y fantasías apagadas por el azote de nuestras manos, tú en tu habitación y yo en la mía. Las horas bajas en la cuales te mojaste las manos con tu semen corriendo caliente pensándome, imaginándome comerte tu miembro duro y ardiente, imaginándome montarte como demente en una cabalgata hacia el infierno mismo. Las horas silentes en las cuales me mojé las manos frotándome con furia jadeante de placer, buscando con mis dedos la sensación de tu entrada tempestuosa en mí, apretándome los dedos con las pulsaciones que me hacían gritar tu nombre al llevarme al orgasmo imaginándote dentro de mí. Sí, lo nuestro era cuestión de tiempo hasta que el deseo le ganara a nuestra resistencia teñida de lo indecoroso de nuestro morbo, creciente, caliente, energizante y vivo. Ahora, sin vergüenza, me desnudo ante ti. ¡Tómame!

sábado, 12 de mayo de 2012

Mastúrbame!

Desliza tus dedos entre mi labia y pruébame. Siente mi deseo suplicante ti. Palpa la evidencia de lo que provocas en mi cuerpo; métete dentro y sé el barómetro que mide mi pasión. Siente con tus dedos el furor que me seduce de ti y llévalos a tu boca curiosa por probarme. Lleva tus dedos a tus labios y mezcla mi néctar con tu saliva que inunda tu boca desesperada por comerme. Dame de beber tu saliva envuelta con el sudor de mi femeneidad; busca mi miel entre mis piernas y llévala a mi boca con tus manos. Después, bebe de mi boca mi saliva y mi sabor. Saboreemos juntos mi elixir que se impregna en tus dedos cuando buscas mi entrepierna con curiosidad e insolencia. Llena tus manos de mi almíbar y no te detengas hasta encontrar la fuente que de mí emana cuando estallo a tu toque y tus caricias, y luego, llévalas a tu boca para embriagarte conmigo compartiendo el zumo que sabe a mí y que te embriaga y te puede. Mete tus dedos en mí, profundo, y no hagas caso a mis lamentos ni a mi resistencia fingida. Siente cómo me dueles y deja que haga de tus dedos prisioneros en mi palpitar. Siente cómo envuelvo tus dedos en cada pulsación y los sacudo con furia. Luego, quiero probar y comer de tus dedos uno a uno para limpiarlos y borrar la mancha y el olor de mi bálsamo que te quema los dedos, los labios, la piel y tu existencia toda.
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martes, 8 de mayo de 2012

¡Víveme!


Víveme a plenitud, sin temor, sin que tus miedos se antepongan entre tu cuerpo y el mío. Víveme hoy, sin ayer, sin mañana, sin pasado ni futuro; víveme con fuerza, con pasión, con total abandono a tus deseos. Víveme por fuera y por dentro; víveme sin parar, con tesón obstinado; víveme con tu razón y con tu sinrazón gastada y llena del daño que te ha causado castigarte a solas en la oscuridad, rodeado por tus sábanas, tus almohadas y arropado con mi espectro que persiste inevitable en tu bálano ensañado, en tus ojos que me ven cerrados o abiertos y en tu alma que ha recibido mi rocío temprano y mi torrente necio. Víveme desnudo en mi desnudez; víveme sin vergüenza, sin reparos, sin inhibiciones, volcándote en mi carne como ola furiosa al acantilado, con la fuerza de ese espíritu viril que te posee y que me puede. Víveme con dolor, con ardor, quemándote en mi sudor y pintándome de blanco por dentro y por fuera, tiñéndome de blanco y brillo para destellar en la oscuridad para que me encuentres con tu ser duro y fornido hasta hacerme la guerra con fiereza. Víveme completo, víveme completa; víveme con tu boca, con tus manos, con tu látigo que me azota sin piedad hasta sacarme las lágrimas y exprimir mi último sorbo de vida de mis entrañas fulgurantes de esplendor orgásmico. Víveme a fuego hasta que me cremes en tu infierno; hazme polvo y fúmate mi esencia caliente y mojada mientras me azotas con tu afán tan descentrado e impaciente; así como aún vives en mis memorias lejanas que pernoctan en mis poros y los tuyos día y noche en nuestra ausencia.  Víveme oliéndome, escuchándome, degustándome, sintiéndome y fisgándome; socavando mi caverna sola y seca que conviertes en agua y cielo con tu vara tiesa; con tu cayado bruto e inmisericorde que me condena a rogarte por más y por piedad en la agonía que me causas. Víveme ahora, en este momento eterno que se desperdicia sin tus besos, sin tus caricias, sin tu lujuria agonizante que encuentra su aliciente en mí. ¡Víveme hoy!


jueves, 26 de abril de 2012

PALPITAME EN MI BOCA


Quiero que palpites en mi boca y sentir cómo te derramas furioso como tempestad y caliente como magma en mi garganta mientras me saboreo cada una de tus pulsaciones mojadas que me llenan cada espacio de mi boca sedienta y hambrienta de ti. Quiero comenzar rozándote tu punta redonda y afilada con mi lengua para darte esas cosquillas que te hacen reír y quejarte de agonía al mismo tiempo. Quiero seguir lamiendo tu tronco duro y erguido, tan orgulloso, tan altivo, tan insolente y pedante que se alarga ante mi cara y mis ojos con el aire de la victoria que ya sabe ganada. Quiero mordisquear tu miembro carnoso, sabroso y radiante y succionarlo; saborearlo lentamente y esconderlo en mi boca hasta tragarlo entero. Quiero comer de tus frutas colgantes maduras y jugosas; llenas de pulpa y vida, saboreando su redondez y suavidad hasta que me aprenda cada zurcido de tu saco que esconde parte de tu hombría tan curiosa y sensible para ti. Quiero que empujes mi cabeza en tu carne hasta que me saques el aire cuando choques con las paredes de mi garganta, haciéndome toser y jadear mientras envuelvo tu hombría en mi saliva hasta regurgitarte solo para atragantarme de ti otra vez, una y otra vez. Quiero llenar mi boca de tu néctar que sabe a leche y miel y saborear cada una de tus pulsaciones que bailan en mis labios, mi lengua, mi garganta y mi boca entera. Hoy te quiero en mi boca hasta que me lo des todo y con un alarido me grites que no puedes más.

jueves, 19 de abril de 2012

Mis pezones en ti...

Picture source: www.tumblr.com
Me encanta enterrarte mis pezones duros y
excitados en tu espalda, mientras te apreso
con mis brazos a la vez que le hablo al olor
que emana de tu cuello con atrevidas
palabras que entran por tus oídos y te llegan
a tu virilidad que se erige atenta y en espera
de mis órdenes. Me encanta dibujarte el
cuerpo con mis pezones que se endurecen
ante tu contacto y llaman tu nombre alertas y
ansiosos de tu roce, tu toque, tu gusto y tu
comida. Me encanta pasear mis pezones por
tu cara y tentarte, tirándolos en tu cara como
carnada que has de morder hasta quedar
preso; jugando con tu boca que se abre para
tratar de atraparlos mientras sonrío con
malicia y placer. Me encanta meter mis
pezones en tus ojos cerrados y posar la
carne de mis tetas por tu cara mientras dejo
caer el peso de mi pecho en tu fatiga. Me
encanta meterte mis pezones en tu boca
hecha saliva, desesperada de hambre por
comerlos, por chuparlos, por lamerlos, por
mordisquearlos con tus dientes y tus muelas
como si de ellos fuera a salir tu vida y tu
sustento. Me encanta meterte mis dos
pezones en tu boca; los dos a la vez, para
ver cuánto alcanzas a comer de una
bocanada. Me encanta rozarme mi sexo
sudoroso en tu pecho mientras te hago que
comas mis senos carnosos y jugosos que te
enloquecen y que hacen que sienta una
vibración tortuosa en mi vulva que quiero
rascar contigo. Me encanta pasear mis
pezones por todo tu cuerpo, encontrar los
tuyos y hacerlos pelear a duelo con los míos,
sacando gemidos de tu boca y de la mía, al
unísono, como padeciendo de una agonía
que nos hace agonizar. Me encanta bajar por
tu vientre acariciándote con mi dureza hasta
encontrar la punta de tu estatua erecta para
danzarle con mis pezones y mojarlos con la
humedad que sale de ti cuando estás
excitado. Me encanta espetar mis pezones
en tus testículos duros y sensibles,
despertándolos, acariciándolos y
excitándolos con la oscilación de mis pechos
desvergonzados. Me encanta darte a probar
mis pezones y hacértelos comer. Me encanta
cómo mis pezones se conocen tu cuerpo de
pies a cabeza.

martes, 17 de abril de 2012

ALLI TE QUIERO!

Te quiero allí, allí donde quieres estar tú; allí donde sabes que estallaré en tu cara y te la embarraré de mi esencia pura. Te quiero allí, allí donde ansías estar con tu boca, allí donde quieres hablarle a mis labios callados y hechos charco y espuma blanca. Te quiero allí, allí donde sabes que si hablas encontrarás eco en tus palabras; harán eco en mi túnel que termina hecho gemidos en mi boca. Te quiero comiendo desesperado, comiendo desenfrenado, comiendo tu primera y tu última cena, comiendo como si el mundo se fuera a acabar para ti mientras te hartas de ese manjar dulce. Te quiero allí, allí en mi volcán en erupción, allí en donde se separan mis puntos cardinales y me uno en el sur que buscas perdido, sin brújula y sin norte; sin querer regresar a donde comenzaste tu viaje por mi cuerpo. Te quiero allí, allí en donde te has imaginado bebiendo y embriagándote tantas veces, allí donde sabes que me harás desfallecer y entregarte mi voluntad para que puedas seguir tus deseos de conquista. Te quiero allí, allí para llenarte la boca y la cara de esta desfachatez que te encanta y que te tiene hechizado, adicto, loco. Te quiero allí, allí en mi fosa que brinda la felicidad inagotable para ti y para mí cuando me das lo que pido y te doy lo que anhelas. Te quiero allí, allí metido sin parar hasta que te lo ordene con mis chillidos y quejas palpitantes, hasta que reviente una y otra vez en tu lengua que se ha metido dentro para buscar el manantial que la sacia. Te quiero allí, allí mientras te miro y te ayudo con mis manos; te quiero gruñendo mientras te tragas mi zumo que exprimes con tus labios torturantes. Te quiero allí, allí hasta que caiga rendida, lista para tu próximo azote fuera de tu boca.

domingo, 15 de abril de 2012

Llueve

Spank Me by Jindra Noewi


Hoy llueve. Llueve afuera y el cielo nublado siempre me pone así, alerta, me despierta las ganas que se crecen mojadas como todo lo que toca la lluvia afuera. Hoy me hace cosquillas mi centro al escuchar cada gota que cae en la hojarasca que me trae al recuerdo tu infinita fuente que saca lo inagotable de la mía al unirse las dos en un duelo de chorros danzantes sincronizados con el vaivén de nuestros cuerpos y nuestros alaridos desgarradores que se escapan tortuosos de nuestro ser mientras intentas meterte más profundo en mí mientras yo intento rascarme empecinadamente esta lujuria creciente contigo. Hoy llueve afuera y mi ser se desborda como los riachuelos aledaños; corre mi hambre calada y me doy consuelo con las caricias que puedo sacarle a mis manos que intentan hacerte la competencia pero que no logran recrear cómo me abates. Hoy llueve afuera y mis pechos no cesan de buscar lo mojado de tu boca y el amarre de tus manos que los esculpen con fuerza mientras los degustas insaciable como intentando calmar una hambre vieja y eterna. Hoy llueve afuera y mi pelvis no logra parar de agitarse para que mi sexo pueda rozarse con cualquier cosa que le pueda brindar un poco de consuelo. Hoy rechinan mis dientes y mis ojos solo ven tu estampida que se vuelca sobre mí en mi pensamiento; en esta fantasía grave infectada de tu esencia que aún puedo olfatear desde mi sexo que ha quedado impregnado con el tuyo. Hoy llueve y mi cama se mece al ritmo de mi danza erótica que bailo en tu honor. Hoy llueve afuera y no pararía de azotarte hasta tatuarte mi nombre en tu sexo; hasta drenarte la vida en cada convulsión que te cause obstinada; hasta que hayas muerto tantas veces que no puedas levantarte de tu fosa jamás.

viernes, 13 de abril de 2012

Desnúdate!


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Quiero que te desnudes ante mí, lentamente, mientras clavas tu mirada en mis ojos que se atragantan de ti, voraces con un hambre enferma, antigua y eterna. Quiero que te pares ante mí mientras me regocijo en tu presencia con mis manos y quiero que juegues con cada botón de tu camisa haciéndome enloquecer con la agonía de la espera de lo que revelará tu desnudez todavía incipiente. Quiero que te presentes como dios ante su súbdito y me pidas mi adoración empecinada, doblegándome a tu voluntad, obligándome a cumplir tus mandatos, exigiéndome a que me doblegue ante tu poder; ese poder que ejerces sobre mí sin permitir excusas o pretextos. Quiero que te quites lentamente tu camisa, revelando tu pecho que muestra tu respiración agitada y la conmoción de tu excitación que intentas suprimir pero que se revela ante mí con cada centímetro de piel que me muestras. Quiero que no quites tu mirada de mis ojos y muerdas tus labios mientras me ves fogosa y desesperada cómo me esculpo el cuerpo por fuera y por dentro ante tu imagen divina que se revela ante mí tan temido y tan deseado. Quiero verte tocar tu dureza por encima de tu pantalón que ya no te puede contener, del cual quieres despojarte de un tirón, el que aprieta tu órgano viril que quiere reventar en un color tornasol y derramarse en mi cara que te mira enrojecida de una sensualidad voraz que sale como filos cortantes de mis ojos. Quiero ver cómo se cierra el pequeño espacio que queda entre tu pantalón y tu erección extrema que continúa creciendo y cómo comienzas a desabotonarlo para mostrarme tu providencia omnipotente en mí y tan obscena, gotereando su deseo que lo hace brillar en su boca que quiere escupirme y vomitarse en mis senos y en mi nombre de mujer también derramándose a borbotones cumpliendo el designio que le has impuesto. Quiero que bajes tu cremallera y saques tu astro que como guerrero en pie de lucha me llevará a la batalla sangrienta en el olimpo del cual seremos los dos expulsados momentos después. Quiero que te bajes el pantalón y te quites tu calzón, mostrándote en toda tu gloria alto y largo, levantado y duro, en atención total para mí; tus tres ojos mirando mi carnosidad resbalosa y llena del vapor que me causas. Quiero que me ataques con fiereza, destruyendo mis últimas reservas hasta poseerme con tu altísimo poder, volviendo mi nombre en el tuyo mientras intento apagar tu fuego infernal con mi caño roto, ahogándote con mi orgasmo tan desbordado y copioso que te empape entero. Quiero verte desnudo, sentirte desnudo, y tenerte desnudo dentro de mí, duro durante la guerra con mi cuerpo y blando cuando la pierdas.

jueves, 12 de abril de 2012

Sabes...


Sabes dónde estoy y lo que estoy haciendo mientras en ti pienso. Sabes cómo reacciona mi piel al pensarte, al recordar lo que tú y yo sabemos, lo que hacemos cuando estamos a solas el uno y el otro, tú contigo y yo conmigo, cuando nadie nos ve. Sabes cómo me toco y me acaricio y los respiros que salen de mi boca que se llena de tu sabor nuevamente; ese sabor que nunca se va de las comisuras de mis labios por las cuales te encanta pasar tu lengua y saborearlos con novedad. Sabes cómo se llena mi boca de ese sabor a tu saliva, tu sudor y tu leche viscosa y caliente que sale de ti indomable; ese sabor que se ha quedado perennemente morando en mis encías, en las paredes de mis mejillas, en mi garganta y en mi sinhueso, como tatuaje imborrable.  Sabes cómo llevo mis dedos a mi boca y juego con ellos, sintiendo mi lengua en sus puntas lo cual hace a mi sexo cosquillear y me trae al recuerdo cómo me encanta que violes mi boca con tu miembro convertido en piedra encontrando cabida en mi boca ahogada que te moja cuando me sofocas al chocar con mi garganta y dejarme sin aire. Sabes lo que hago con mis manos cuando mis piernas, aun al cerrarlas y frotarlas contra mi centro, ya no pueden consolar la excitación roja, oscura y dura que sale de mí, suplicándome que la acaricie con mis manos llenas de mi saliva que compartimos tantas veces. Sabes cómo se endurecen mis pezones al pensarte y cómo te esperan erguidos, atentos; llamando tus ojos, tu cara y tu hambre para que los devores con esa furia de siempre, con ese apetito tuyo que nunca se calma aun cuando intentas tragarte mis senos enteros y a pedazos. Sabes cómo me derrito, así como magma ardiente a la roca, y cómo me corro como riachuelo sin cauce en plena lluvia al agitar mi pelvis y hacerla chocar contra mis manos mientras comes de mi pecho. Sabes qué estoy haciendo en mi cama pensándote, imaginándote, deseándote con este deseo que como fuego salvaje en vez de mitigarse se acrecienta con cada día que pasa con o sin ti. Sabes cómo mi abismo desea succionarte y aprisionarte apretado, caliente y mojado, llenándote de placer mientras te vuelcas iracundo e impío contra mí alimentado por mis lamentos y por los maleficios que lanzo al aire cuando tu boca le da tregua a la mía durante tu castigo impetuoso. Sabes lo que digo metida en tu boca mientras le das una surra a mi cuerpo que tirita poseído de lascivia y de ti; sabes que le lanzo ese lenguaje soez a mi almohada y en tu nombre cuando te deseo a solas. Sabes lo que hago cuando no estás...

miércoles, 11 de abril de 2012

Te ordeno!


Me susurras, moribundo, en tu último suspiro, tus espejismos proyectados en las arenas de tu insistente y persistente agonía. Me suplicas sin pudor que te muestre, que te dé, que te haga; que te muestre mi excitación más alta, que te dé tu deseo hecho mujer en mi cuerpo, que te haga las cosas que tu mente morbosa se inventa con mis sombras y mis curvas en las que embriagado sueñas con estrellarte atropellado y violento hasta morir de sequía desgastada. Me llamas sin aliento, desfalleciendo de deseo, con tus manos que insistes en que simulen lo que haría yo.  Me hablas insolente, incoherente, con la respiración y la voz entrecortada de tanto cúmulo de pesadillas y sueños entrelazados entre cielos e infiernos intensos en los cuales te provoco ese ardor, ese cosquilleo, ese dolor, esa hinchazón que no se da por vencida y que me trae a tu cuerpo una y otra vez. Me hablas y me dices lo que quieres, cómo, dónde, cuándo y por qué. Me pides que te diga yo lo que quiero de ti.  Me excita tu debilidad, tu divinidad reducida a la mortalidad que te fuerzo, tu vulnerabilidad que te causo y el poder que sin ejercerlo tengo sobre ti. Me moja las ganas saberte angustiado y en locura total por masticarme, por probar de mi liviandad que se ha de sentir blanda, tibia y empapada de mi más dulce y salado néctar. Se me abre mi fosa siniestra y pulsante ante la imagen de saberte tendido en tu cama, solo, acompañado solo de mi recuerdo como fantasma poseyendo tu cuerpo entero mientras te castigas con fuerza y quejumbroso, y me llamas en la oscuridad, como si gritando mi nombre tu toque pudiese recrearme. Me hincho y salgo de mi madriguera oscura y dormida al escuchar cómo suplicas que te diga lo que quieres escuchar para poder vivirte esa lujuria perdida que lleva mi nombre, mi apellido, mi cara y mi cuerpo. Me acaricio tenuemente a solas escuchándote, con una sonrisa llena de malicia y triunfo mientras a sabiendas del efecto que causarán en ti, te lanzo esas palabras que te enloquecen aún más hasta llevarte al desquicie total. Me desbordo de una alegría que se palpa caliente y resbaladiza en mi centro cuando escucho tus quejidos, tu respiración cortada, tus jadeos, tus blasfemias y tus amenazas de lo que sería de mí si estuviese frente a ti en ese momento. Te escucho y me sale la yo más descarada y soez, la que anhelas poseer, la salvaje que sin escrúpulos te da lo que necesitas para aliviar esa tensión que ya no puedes soportar y que te ha estado matando en muerte lenta, agoniosa, dulce y placentera. Te ordeno que te toques, cómo, dónde, cuándo y por qué. Abandonado a mi morbo y a mi malicia, te vuelves mi esclavo y cumples mis órdenes hasta que te llevo al borde del precipicio del cual te dejarás ir sin marcha atrás y voluntario. Oigo cómo caes al bajo mundo, gritando, llorando mi nombre, gruñendo, bramando, convertido en bestia herida, hasta que tu voz se vuelve espasmo y aire de quejas palpitantes por segundos que parecen horas. Cuando callas sé que te ha llegado el alivio en la cúspide del placer. Pero solo momentáneamente…

martes, 10 de abril de 2012

Lo que quieras...


Lo que quieras que te dé te doy, sin reservas ni reparos, sin preguntas ni respuestas. Te daré lo que me pidas, con la certeza del amanecer que se levanta temprano a pesar de la oscuridad que le antecedió y al atardecer que le robó su tenue lustre. Lo que quieras que te dé te doy, abriéndote mi alma y mi regazo, mis labios y mis brazos para recibirte desnuda de dogmas y pretextos. Lo que quieras que te dé te doy, lo que sé que habita en tu mente furibunda por mi sexo hecho chispas, magma y lava ardiente, para abrazarte tu virilidad y acariciarla con la succión de esta corriente que te lleva hasta lo más profundo de mis pasadizos secretos, oscuros, llenos de misterio y de miedo sudado que no logras entender pero que no puedes parar de desear. Lo que quieras que te dé te doy, si me hablas con esa voz de amanecer ronco y áspero, hablándole a mis oídos a los cuales se los comen tus labios e inundas con tu lengua que inquieta, traviesa y osada metes en cada cavidad de mi cuerpo y paseas por cada rincón de mi piel. Lo que quieras que te dé te doy, temblando de deseo esperando tus golpes que causan un dolor de éxtasis profundo y me inundan en ti. Lo que quieras que te dé te doy, lo que ves cuando me miras con avaricia que hace a tus manos trémolas y a tu centro estoico, alerta e irracional; lo que quieres arrebatar sin hablar, solo susurrando insultos a la vida que te ha dado ese deseo incontenible por tenerme te doy. Lo que quieras que te dé te doy, fácil, abandonada a tus más bajos instintos primos donde la razón no ha logrado aquietarte y quitarte esa idea enferma que te consume y que revives una y otra vez; esa imagen de nuestros cuerpos entrelazados, mojados y jadeantes, en salvaje lucha por llegar al infierno y al purgatorio. Lo que quieras que te dé te doy, hasta mi última gota para que la deglutes triunfante hasta quedar saciado. Lo que quieras que te dé te doy si me lo pides y lo reclamas como tuyo porque siempre lo ha sido.


domingo, 8 de abril de 2012

Rézame


¡Rézame! Arrodíllate ante mí y rézale a mi altar furtivo. Rézame para que te bautice con las aguas del manantial cristalino que me nace desde adentro para bendecirte y ungirte en santidad profanada. Rézame con vehemencia, sin parar hasta que te conceda una vista a mi cielo en gloria. Rézame arrodillado ante mí con frenesí y fanatismo ciego, sin preguntas. Rézame fiel, hazme culto con fervor, con miedo y añorando mi divinidad furiosa. Rézame con fuerza, suplicándome y haciéndome ordenarte lo que quiero, lo que harás, lo que serás bajo mi hechizo y mi dominio. Rézame hasta que logres tu expiación que te conceda con mi calma luego de mi abrupto exabrupto de fuerza y tempestad. Rézame hasta convertirme en éter con tus oraciones, hasta que tu rezo se ahogue en mi voraz tormenta de fuego caliente y mojado. Rézame y haz que tus rezos me entren salpicados con tus lágrimas que en verbos ahogados salen de tu boca pagana. Rézame y confiésame tus pecados inspirados en tus deseos carnales que me has puesto en la piel como adorno despojado de mi divina voluntad. Rézame y arrepiéntete del furor en el que te ha convertido mi deidad encarnada en tus quimeras lascivas en las cuales te poseo el cuerpo débil, languideciendo por mi roce y mi dominio; como mortal condenado a alabarme sin lograr el perdón. Rézame hasta que te releve del suplicio y te permita entrar en mi aposento para convertirme en mortal contigo en las lenguas danzantes de las llamas de este mundo bajo y lleno de tentación y placer. Rézame arrodillado ante mí metido en mi edén dulce y salpícame con tu sangre viril hasta bañarme por dentro y verla correr fuera de mí para unirse contigo una vez más. Rézame hasta que tu verbo encarnado me desafíe y me venza.

miércoles, 4 de abril de 2012

Tu Voz


Tu voz entró por mis oídos, ronca, raspándome tus palabras lujuriosas con gravedad. Se metió por mi boca, jugueteando con mis labios, patinando en mi lengua, bajando por mi garganta y desplazándome de humedad en mi centro que despertó abruptamente ante el roce escabroso de tus palabras. Me acariciaron tus palabras ásperas como lija la piel y la pusieron alerta, llena de ganas y deseo que sentí en mi pecho duro que se levantó como soldado ante el grito del que lo rige y dicta su destino. Caí en el vaivén de tus palabras y las mías; insolentes, soeces, algunas ininteligibles, oscureciéndose su tono a medida que nuestra lujuria aumentaba con cada vibración que viajaba sin distancia entre tú y yo. Con palabras me poseíste, te poseí, te acaricié. Me despertaste el cuerpo con la fuerza atómica de un cosmos naciente que llega a su vez a su apocalipsis. Con palabras te llevé a la gloria y me uní contigo allí. Con palabras se inundó mi centro con desespero languideciendo entre latidos acompañados por mis lamentos perdidos que encontraron refugio en tus oídos. Me derretí en tus palabras que se fueron apagando mudas y sordas mientras las oleadas de nuestro temblor unísono nos azotaron por unos instantes para luego abandonarnos lentamente, dejando mis manos mojadas y mi sangre ardiente. Ya el infierno nos llama y nos espera sin remedio.